DE DONDE VENIMOS...

Tras una campaña por una Casa de la Juventud, que finalmente se construyó y excluyó de la gestión al colectivo juvenil que la había reivindicado el Kolectivo Adelfas Joven, este grupo de jóvenes del barrio decidió okupar el antiguo colegio en el que bastantes de sus miembros habían estudiado (el colegio Juventud situado en la Calle Seco). Nacía así el Centro Social Seco, que desde el principio fue tanto un lugar de encuentro y ocio para la gente más joven del barrio, como principalmente un espacio de formación, movilización y de desarrollo de actividades culturales. Un proyecto desde el que se tomaba el pulso y partido en cuestiones que iban del mundo a la ciudad, del distrito al barrio.

 

Como parte fundamental de su actividad, el Centro Social tuvo, desde el primer momento, especial vinculación con Las Californias, nombre popular por el que se conocía una zona del barrio de Adelfas. Un lugar que durante los años 90 sufrió un proceso especulativo que conllevó un abandono institucional que derivó en un deterioro de la zona, problemas con el alumbrado o pavimentación de las calles y especialmente convertirse en un punto de compraventa de droga, y de inseguridad para quienes la habitaban.


Tras un intenso proceso participativo de más de 7 años, impulsado por la Asociación Vecinal Los Pinos de Retiro Sur y el Centro Social Seco, con un fuerte protagonismo de las personas que habitaban en Las Californias, se logra impulsar la remodelación del barrio mediante el desarrollo del API 03.05. de una forma satisfactoria para el vecindario. Este éxito se traduce en el realojo en el barrio de las familias que lo habitaban, amenazadas de expulsión, y en la continuidad de las actividades del centro social en otra ubicación.

Tras renunciar a su propio espacio, que fue derribado junto con muchos otros edificios de la zona, el centro social estuvo durante siete años alojado en un local de la EMVS en la Calle Arregui y Aruej. Esta conquista fue fruto de acciones colectivas como la Marcha Rosa, la movilización más grande de la historia del distrito por un conflicto local, y de un largo trabajo asociativo a nivel de barrio. Un proceso que visibilizó y convenció al gobierno local de la necesidad de dar continuidad a la actividad del proyecto.

En la nueva ubicación se desarrollaron estrechos vínculos con el vecindario del edificio donde estaba el local del centro social, llevando a esa esquina del distrito actividades como nunca habían tenido (semanas culturales, trabajo con jóvenes, fiestas del barrio…).

Sin embargo, esta segunda etapa en el local alquilado volvió a tropezar con problemas como el incumplimiento del Ayuntamiento de los compromisos para ayudar económicamente, vía subvenciones, a sufragar los gastos del alquiler. Tras unas negociaciones infructuosas, una autorrebaja del alquiler y una deuda, el centro social quedó al borde de un nuevo desalojo. Esta situación, junto a la insistente demanda de que La Corrala acogiera la sede del centro social, provocó una serie de movilizaciones y una segunda Marcha Rosa.

Durante esta larga historia la asociación vecinal y el centro social lograron proteger el edificio de La Corrala y que fuera rehabilitado, en el conocido como solar el Barón, que los planes municipales planeaban demoler. Posteriormente durante años se demandó que el destino del edificio fuese un centro cultural, hasta que finalmente se consiguió.

Una vez más, el reconocimiento de la necesaria actividad que Seco llevaba a cabo en el barrio de Adelfas hizo que los colectivos fueran realojados de nuevo, y que de nuevo su ubicación respondiera a dos de sus reivindicaciones históricas: volver a Las Californias y participar en la gestión de espacios públicos. Los colectivos del Centro Social pasaban a ocupar una parte del Centro Cultural Luis Peidró.

Desde hace un año nos encontramos gestionando el edificio de La Corrala, en lo que ha sido la culminación de una reivindicación de más de una década. La Corrala es un edificio que, en sí mismo, funciona como metáfora de la historia del Centro Social Seco. En el proceso vivido por este espacio y por el barrio de Las Californias nos armamos de paciencia, aprendimos a ser constantes y asumimos que nuestra fortaleza depende de las complicidades que seamos capaces de desarrollar.

 

Dada la vinculación que Seco tuvo con la movilización que terminó por remodelar la zona, resulta especialmente significativo que los colectivos que lo componen tengan la oportunidad de llevar a cabo sus actividades precisamente en este espacio. Un edificio singular, histórico y protegido que sirve como nexo con un pasado del que nos enorgullecemos y nos estimula a seguir trabajando para seguir estando a la altura de


nuestra historia. Miramos hacia el futuro con la doble misión de no defraudar a quienes vinieron antes y mantener vivo el Centro Social para quienes siguen viniendo.

Centro Social Seco
Calle Luís Peidró 2
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