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[Volver atrás] Periódico El Barrio Enero 2006
El Barrio,
Un periódico con muchas historias.

El periódico "El Barrio" fue el medio de expresión que usó la A.V. Los Pinos desde 1980 como vehículo de comunicación con los vecinos y vecinas del barrio de Adelfas.

La Constitución de 1978 reconoce, después de varias décadas de monopolio informativo a cargo del régimen franquista, el derecho "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas, opiniones (…)", así como "a comunicar o recibir información veraz por cualquier medio de difusión" (Art. 20.1.a y d). La prensa conseguía así el marco jurídico necesario para desarrollar su función sin otras limitaciones que "el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la juventud y la infancia" (art. 20.4) entrando así en una etapa de relativa normalidad democrática, en lo que a la comunicación se refiere, sólo alterada por ciertos atavismos autoritarios, como la condena de siete años al periodista X. Dinader por un reportaje publicado en Interviú sobre grupos ultraderechistas o los más de sesenta secuestros producidos por la prensa española entre 1976 y 1980.

La relevancia de los medios de comunicación en la consolidación de la democracia se puso de manifiesto el 23 de febrero de 1981. Ese día, secuestradas las Cortes por los militares golpistas y neutralizada la TVE algunos medios, como la cadena SER, mantuvieron puntualmente informada a la ciudadanía del desarrollo del golpe a tal punto que esa noche pasaría a la historia como la noche de los transistores. La proliferación de cabeceras y el debilitamiento de la presencia del Estado en los medios con la supresión del monopolio de TVE y la aparición de canales de televisión autonómicos y privados no reflejaba, sin embargo, la complejidad social y la multiplicidad de voces que gritaba el descontento de amplias capas de la sociedad. Ninguna de las cabeceras o emisoras de radio daba cobertura al creciente clima de insatisfacción ciudadana ante la docilidad inducida por los "directores de orquesta" de la transición. Ningún barrio, ninguna asamblea protagonizaba las portadas o salpicaba, siquiera, algunas líneas de los márgenes de sus páginas.

De ahí que, un poco antes del intento de golpe de Estado del 23F y apenas la Constitución se desperezaba de la estereoclerosis de la dictadura que le precedió, en el barrio de Adelfas un grupo de vecinos lanzaba el número cero de "un boletín participativo e informativo mensual" con una cabecera tan poco grandilocuente como El Barrio. Corría el mes de diciembre de 1980. Debieron pensar, como aquellos redactores de El Liberal de finales del siglo XIX: "Nos pertenecemos, somos de nosotros mismos".

¿Qué por qué este boletín? "Nuestro objetivo a corto o medio plazo –confesaban en el editorial del número diez- no es el emular a ninguna publicación profesional; nuestro único objetivo es ser vehículo de comunicación entre los vecinos del barrio y, principalmente entre éstos y su asociación de vecinos". La A.V. Los Pinos entiende –volvemos aquí al número cero- que estas páginas no sólo deben ser para la simple y pura propaganda de nuestro trabajo, sino también para la colaboración y participación de todos los vecinos". Desde entonces, El Barrio se ha presentado con diferentes formatos, periodicidades y estilos pero no ha dejado de acompañarnos sirviendo, además de para envolver el bocata y cubrir el suelo recién fregado, como canal de información, tribuna de denuncias y panel de actividades. La culpa ha sido de mucha gente, como en Fuenteovejuna. De vecinos como Celedonio Porras, Luis Murgui, la señora María, Geni, Cristina Jorge, Luis López, Jesús Pérez, I. Navarro, Carlota, Jonay, Pilar… y muchas plumas anónimas que, mes a mes, escribieron la historia invisible del barrio de Adelfas, esa que habla de la mudanza de la asociación al local que aún hoy, veinticuatro años después, nos sirve de sede; de la respuesta de la aso a la intentona golpista del 23F, que manifestó públicamente su "incondicional apoyo a todas las instituciones democráticas y a la plena vigencia de la Constitución votada por el pueblo"; de la historia de vida del señor Nieto, dueño de la carnicería ubicada en el 105 de la avenida Ciudad de Barcelona, de Alfonso Martínez Peñalver conocido por los vecinos como el maestro Alonso y trabajador de la fábrica de botes de la calle Francisco Abril o de los hermanos Encinas; de la tromba de agua que el 25 de julio de 1986 inundó las calles de vecinos dispuestos a pelearse con el fango; de las películas de Ladoire y Fernando Arrabal; del reconocimiento de las asociaciones de vecinos por parte del Ayuntamiento de Madrid tras firmar un protocolo con la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid allá por noviembre de 1987; del asesinato de Aurelio Muñoz, joyero asesinado en la calle Valderribas en 1984; del debate en torno a la OTAN; de la muerte por accidente de un niño, vecino del barrio, en el C.P Calvo Sotelo en 1981, podo después de que la asociación denunciara el riesgo de accidente de sus instalaciones; del incendio del Centro Social Seco; de la pelea de los vecinos de las Californias por su realojo; de una enorme carpa donde nació el Festival de Cine Social de las Californias… A pesar de lo "intrascendente" de estas pequeñas anécdotas y semblanzas han sido precisamente estas páginas las que nos han permitido hilvanar la historia cotidiana del barrio.

Pero sobre todo, el valor de las páginas de El Barrio ha residido en un constante –y casi infructuoso- llamamiento a la participación ciudadana. Número a número y aun a riesgo de "rayar en la pesadez", la asociación ha insistido: "es necesario que colaboréis, que participéis, en definitiva, que os preocupéis por vuestro barrio (...) porque del fenómeno de la participación solamente se corre el riesgo de que produzca beneficios. Habría que ser mentalmente muy corto para no aceptar un poco de jardín para los que quieran usarlo, unas calles más limpias (…)". Y así un mes tras otro, un año tras otro. "Todos tenemos valores y conocimientos que queramos ofrecer. En nuestro barrio se encuentran comerciantes, obreros manuales, médicos, periodistas, arquitectos, políticos profesionales… que pueden colaborar con sus conocimientos. Sólo hace falta ser útil en algo que merece la pena: la solidaridad". En este sentido, El Barrio ha hecho de eje de un triple movimiento: ha volcado información del trabajo de la asociación, ha recogido las valoraciones, preocupaciones y reivindicaciones del vecindario (necesidad de alumbrar alguna calle…) y ha devuelto el informe de sus gestiones para solucionar algunas de estas observaciones.

Mientras los mayores hablaban de sanidad, urbanismo, consumo… a golpe de imprenta, el Kolectivo Adelfas Joven asaltaba las ondas radiofónicas al grito de ¡Dales acción! ofreciendo su propia versión de los ochenta. Todos los domingos ocupaban el 107.7 de la FM, en radio Vallecas, con "buena música y mejores temas de debate". Algunos de aquellos "adelfos" se incorporaron después a la insomne redacción de El Barrio.

Ya en los noventa e, integrada la asociación en la Red Local de Retiro, fue ésta quién asumió la responsabilidad de editar el boletín, extendiendo el ámbito de cobertura y difusión a todo el distrito y, perdiendo quizás con ello gran parte de la cercanía que caracterizaba su discurso en los primeros años. El principal fundamento de su línea editorial, sin embargo, sigue siendo el mismo, la misma convicción: asociarse, como anunciaba el mensaje de celebración del vigésimo aniversario del movimiento vecinal, es poder.

Poder opinar, decidir, gestionar, compartir y divertirse. De la misma época en que la Red Local asume la edición del boletín data la creación de otro boletín: www.cs-seco.org, un rincón de la red de redes donde los colectivos que participan en el Centro Social Seco vuelcan muchas de sus iniciativas. La página web es mucho más barata, más saludable –nos evita las noches de insomnio que, aunque a tenor del resultado no lo parezca, nos regala la edición de El Barrio- y más dinámica que éste, pero no vamos a caer en la ingenuidad "tecnofílica" de pensar que el acceso a las nuevas tecnologías está al alcance de todos así que, con vuestro permiso y ayuda, seguiremos sacando El Barrio "de toda la vida".

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