Semana Cultural 2009 - CS SECO
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¿Donde estamos?

Presentación.

...10,100, 1000 semanas culturales.



No hace tanto tiempo, que junto a las vías del tren y la M—30, en el barrio de Las Californias,nació para resistirse a lo que parecía su inevitable destino, una inverosímil comunidad formada por parte de sus habitantes y por quienes desde años atrás daban vida al antiguo colegio (que antes había sido taller y cuartel de milicias)convertido en el centro social que el barrio necesitaba (o eso decían), pero del que carecía.


Todo o casi todo (el plan general de urbanismo, los promotores inmobiliarios, el abandono público de la zona,...hasta la ley de la gravedad!) parecía conspirar en contra de aquel colectivo imposible y su poco realista propósito de seguir existiendo y quedarse en el barrio.


Así fue que para resistirse y vencer, para lograr quedarnos en el barrio, tanto el vecindario como el centro social tuvieron que idear un montón de estrategias, tácticas, tretas y artimañas. Contábamos con al ayuda inestimable de la Pantera Rosa, que nos asesoró en todo aquello, y nos instruyó en su vieja y conocida técnica que en tantas ocasiones la ha librado de ser atrapada por el Inspector Clouseau: esa que consiste en pintar el mundo con tu color. Confundirte con él. Ser más y ser más grande para no dejarse atrapar.


Nos pusimos entonces manos a la obra de buscar a otros que también andaban en eso de exigir lo imposible. Había que llamar su atención y encontrarse para hacer más fuerza (y llegado el caso, todo hay que decirlo, tocar a menos golpes por cabeza). Empezamos en el barrio, con las fiestas, luego hicimos hasta un documental que fuimos proyectando aquí y allá y en eso que nos inventamos el “Festival de cine social de las Californias”. Un festival que además de social era artesanal, ilegal y alguna vez hasta internacional y que desde luego, en sus 6 ediciones nos ha servido para compartir experiencias y momentos inolvidables con muchos y muchas de las que han venido apoyándonos a lo largo de estos años.


Hoy, habiendo logrado ya el realojo del vecindario y del Centro Social en el barrio, seguimos tratando de hacer posibles algunos imposibles necesarios. Seguimos necesitando del encuentro, de la complicidad , y de las numerosas estrategias que en su momento nos han permitido seguir existiendo contra todo pronóstico.La semana cultural, la tercera ya, hereda ese propósito del festival de cine de las Californias (y lo enmarca, en su ya 7ª edición).Se trata, como siempre, de hacer un esfuerzo para dejarnos ver y para ver a quienes tenemos cerca. Aprovecharemos la ocasión, ya que estamos de puntillas y agitando los brazos, para mirar un poco mas allá de lo acostumbrado e intentemos llamar la atención de algunos menos habituales y cercanos.


Nuestro propósito es el de siempre: lanzar al cielo una bengala para hacer mas visible las cosas que hacemos, lo que somos y lo que nos rodea.

En algunos casos porque son hermosas, porque existen gracias al esfuerzo colectivo y a determinadas formas de ser, estar y hacer en el mundo: esas que nos acercan a los otros, que nos hacen partícipes, responsables, conscientes.


En otros casos, por lo contrario, cuando son frutos de la imposición de los intereses y la avaricia de quienes quieren convertirlo todo en dinero (en su dinero) y sólo pueden existir ocultas, al amparo de la desinformación, la insensibilidad, la pasividad o la impotencia. En ambos casos es necesario arrojar luz.


Los primeros para reivindicarlos, reconocerlos, hacerlos nuestros y ofrecerlos para compartirlos. Es la riqueza que producimos a partir de la libre cooperación, desde el Centro Social y desde otros espacios democráticos: es el barrio y la ciudad que somos. La demostración práctica del compromiso que formulamos cuando hace ya dos años dejamos nuestro anterior emplazamiento al final de la calle Seco explicando que nos movíamos para quedarnos y que nos quedábamos para movernos.


Los segundos para informar, denunciar, para mostrarlos, para conmovernos (es decir, movernos juntos), para conspirar (respirar juntos), para terminar con el silencio, la pasividad y la impotencia cómplices. Para sacar a las injusticias de sus escondrijos.


A menudo unos y otros se presentan como dos caras de la misma moneda: hacemos maravillas para conquistar nuestros espacios, nuestros derechos, construir una vida digna y feliz, inventamos tácticas, estrategias, nos comunicamos, compartimos, ...en la otra cara inventan tácticas y estrategias para seguir acumulando poder y riquezas a costa de nuestras vidas, de lo que es de todos, de nuestros derechos y de la naturaleza, nos aíslan, nos separan...


La semana cultural nos sirve, para mostrarnos y ofrecer lo que hacemos, para denunciar lo que no nos gusta... En la pared del antiguo Seco reprodujimos una frase de Eduardo Galeano: somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. Eso es lo que pretendemos compartir y proyectar un poco más allá, durante estos días: lo que hacemos para cambiar lo que somos y el entorno que nos rodea.


Lo que hacemos cada día, cada semana para defender nuestro derecho a la sanidad pública, nuestro derecho a movernos por el mundo, a la vivienda, a la educación, al deporte, al ocio y la cultura, al agua, a los servicios públicos... lo que hacemos y creamos en común: los actos públicos, los bailes, el teatro, las fotos, la música... lo que denunciamos y tratamos de cambiar: el racismo, la precarización de nuestras condiciones de vida, la destrucción del medio ambiente, la privatización de los servicios públicos, la falta de recursos... también aprovechamos para encontrarnos y reencontrarnos con quienes hemos compartido camino a lo largo de estos años: activistas de diversos movimientos sociales, vecinos y vecinas de este y otros barrios del mundo, gente de la música, del cine, del teatro,...


Resumiendo, la semana cultural no es más que otra excusa para abrir las puertas e invitaros a formar parte, de las historias y momentos de creatividad, transformación y de resistencia que se van a dar cita en el Centro Social Seco durante la segunda semana de mayo.