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Durante
los últimos 10 años el precio de la vivienda en
España se ha
incrementado en un 150%. La burbuja inmobiliaria no ha dejado de
crecer y aunque la tendencia es la estabilización de los
precios,
el acceso a la vivienda sigue siendo una empresa casi imposible. Las
generaciones nacidas a finales de los 70 y principios de los 80
tienen que hipotecar sus vidas para poder comprar una vivienda. En
los últimos meses, se han podido ver manifestaciones en
numerosos
lugares de España reclamando una vivienda digna, pero los
resultados
de estas protestas no han llegado. ¿Qué pasaría si
de repente los
precios bajaran de forma contundente? ¿Qué pasaría
si las
hipotecas bajaran un 50%? ¿Que pasaría si los sueldos se
duplicaran?
Hacen falta varios años para que futuras
generaciones
cambien su forma de pensar, para que nuevas alternativas en la forma
de obtener una vivienda tomen conciencia social y tengan credibilidad
entre las administraciones y entre la gente. Alternativas que hoy en
día son hechos puntuales y aislados, pero quien sabe si
algún día
serán la solución o la alternativa a hipotecar las vidas
de los
jóvenes.
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